Desde Noviembre del 2019 he tenido la oportunidad
de relacionarme con la comida desde otra perspectiva: el veganismo. Luego de
más de 2 meses con este estilo de alimentación, quiero compartir mis apreciaciones
hasta el momento.
En principio, no se debe confundir ser vegetariano
con ser vegano. El primer término se refiere a las personas que no comen ningún
tipo de carne. Por otra parte, una persona vegana evita alimentarse y usar
cualquier producto proveniente de animales (inclusive la miel). Son variadas
las razones que llevan a las personas a tomar la decisión de sumergirse en este
movimiento: salud, amor hacia los animales, cambio climático, moda, entre
otras. En mi caso es un poco por salud y otra parte por curiosidad.
En Netflix se pueden encontrar varios documentales
que al menos generan dudas sobre el estilo de vida que actualmente llevamos
como sociedad, incluyendo la alimentación: comida rápida, procesada, preparada,
saturada, fortificada, alterada y un sinfín de procesos. Ello se asocia a
verdaderas pandemias: obesidad, diabetes, problemas del corazón y muchos otros.
A partir de dichas dudas surgidas es que decido darle una oportunidad al
veganismo. De hecho, me considero una persona dispuesta a probar nuevas cosas.
Debo confesar que al inicio pensé que iba a
notar el cambio del régimen alimentico con una rápida pérdida de peso, pero en
realidad no ha sido así en ningún momento del proceso. Sin embargo, creo que
una razón por la que no ha sido así es porque quise hacer el cambio sin informarme
realmente del veganismo. De ello se deriva que mi primer problema fue comprar en
la tienda los mismos productos de siempre con excepción de carne, huevos, leche
de vaca, queso y crema. Es decir, preparaba las mismas recetas solamente suprimiendo
los productos que dejé de comprar y por tanto la comida no me satisfacía, ni
siquiera me gustaba tanto. De esa primera semana de experimentación se deriva
el segundo error: comprar todos los sustitutos de los productos animales
(incluyendo chorizo, carnes, pan, etc.). Lógicamente mi presupuesto semanal para
comida se elevó y mis hábitos alimenticios no cambiaron: solamente sustituía la
carne animal por carne con base en plantas.
Posteriormente de percatarme de mis errores
entendí que el veganismo es una dieta basada en plantas (todo tipo) y comencé a
redescubrir el valor nutricional de un sinnúmero de ellas (y algunas a descubrirlas
por primera vez): quinoa, hongos, garbanzos, espinaca, frijoles, pepino, maíz,
aguacate, almendra, soya, rábanos, coliflor, pipián, etc. Es decir, una increíble
variedad de vegetales, frutas, verduras y especies, con excelente valor
nutricional y bellos colores que antes no apreciaba. Admito también que no soy
buena siguiendo recetas de cocina, pero sí me divierto mucho creando mis
propios platillos y considero que me quedan bien, al menos comestibles. Una vez
que entendí eso, también vi una considerable reducción de al menos el 30% en mi
presupuesto semanal para comida desde entonces hasta la fecha.
Como mencioné anteriormente, no he bajado de
peso solo por el cambio de régimen alimenticio, sin embargo, destaco que actualmente
hago dos horas diarias de ejercicio y me siento capaz de ejercitarme por más
tiempo, cosa que antes nunca lo hice y ni quiera lo intenté. Considero que ese
aumento de energía en el gimnasio es consecuencia directa del veganismo.
Repito, nunca antes ni siquiera intenté ejercitarme por dos horas seguidas y
siento que actualmente puedo hacerlo por más tiempo.
Para saber si mi cuerpo funciona correctamente
con la alimentación que estoy llevando, tendré que someterme a exámenes para
confirmar o descartar el impacto del veganismo en mi organismo. Eso sí, como
parte suplementaria de la dieta, tomo vitamina B12 una vez a la semana: es una
de las principales recomendaciones que se hace al iniciar dicho régimen.
En este proceso de acercamiento al veganismo
tengo la oportunidad de vivir en un contexto que facilita mucho hacer dicha transición.
Tendré que ver si es posible mantener dicha alimentación en diferentes
contextos, tanto en lo económico, como social y emocional.
Con estos comentarios no trato de decir que soy
experta en la materia, ni convencer a alguien que lo aplique. Considero que cada
uno debe dirigir su vida de la mejor manera posible, sin lastimar a los demás,
simplemente. Sin embargo, si me parece una experiencia nueva que tengo y que
vale la pena compartir. Esto es para mí un proceso Prueba-Erros, como he nombrado mi blog.
A seguir disfrutando la vida al máximo.
Bendiciones.
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